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“Cuando fui por primera vez a Cuba el año pasado, conocí a un montón de músicos, y sorprendentemente todos sentían fascinación por la obra de J Dilla, cuyos ritmos se habían colado de algún modo en los mejores sound systems de La Habana. Así que me pareció adecuado hacerle un tema de homenaje, y lo que empezó como una versión convencional se convirtió en nuestra canción más ambiciosa. Tiene tres partes, una intro extraordinaria y un excepcional rap de Danay, además de unas letras fantásticas de Obsesión, una bonita trompeta de Yelfris Valdés y un clímax de descarga a 200 kilómetros por hora. Creo que gustará a muchos amantes de las versiones poco reconocibles.”